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idioma “gatés”

Ningún gatito necesita un libro para aprender el lenguaje corporal de su especie, ni tampoco el humano. Apesar de que  los gatos no son tan expertos como los perros en entendemos (ya que sus ancestros comunes con los lobos  desarrollaron un lenguaje corporal muy intrincado para mantener en paz la estructura de la manada), los felinos pueden  comunicarse razonablemente bien entre sí y con otros animales. Si llegaras a dudar de la posibilidad de la comunicación  entre las especies, piensa en lo bien que la mayoría de los perros comprenden el significado de advertencia que implica  un gato con el lomo arqueado y erizado. Los perros pueden entender a los gatos, y los gatos a los perros, y ambas especies son más capaces de interpretar pautas no verbales que los seres humanos, quienes debemos de parecerles  bastante estúpidos. Si al lenguaje corporal le añades la capacidad verbal de los gatos (con sus maullidos, bufidos y ronroneos), puede que tengas que reconsiderar la idea de que los gatos no hablan. Alcontrario, tu gato podría discutir  muy bien, el problema es que no le entiendes.

Ojos
Los ojos del gato reaccionan de inmediato a las condiciones de luz: las pupilas se estrechan hasta parecer rayitas  verticales cuando están al sol, y se dilatan como negros pozos en la oscuridad. Más allá de estas reacciones, tu gato  puede transmitir su estado de ánimo con la mirada. Si tiene los ojos bien abiertos pero no tanto como para parecer  “perplejo”, estará mostrando el interés cortés de un gato tranquilo. Los ojos muy abiertos, con pupilas dilatadas, indican  miedo. Un gato al acecho se reconoce porque tiene los ojos abiertos y fijos en algo. Un gato que está a punto de lanzarse  al ataque entrecierra los ojos y los fija. ¡Cuidado! Aunque a los gatos no les gusta que los miren fijamente (¿acaso tus  papás no te enseñaron que era de mala educación?), les gusta “compartir un parpadeo”.
Comunícate como lo hacen los gatos: cruza la mirada con tu gato y luego parpadea despacio. ¡Puede que tu gato te  devuelva el parpadeo!

Orejas
Un gato al acecho gira las dos orejas hacia delante, para captar mejor hasta el mínimo ruido que pueda hacer un ratón  oculto. Por lo general, las orejas de un gato relajado están erguidas y apuntan hacia los lados. Pueden moverse para  localizar sonidos que estén relacionados con el final de ese cómodo período de calma. Si está asustado, las orejas se  separan más hacia los lados. La posición que jamás debes pasar por alto es aquella en la que tienen las orejas hacia atrás  y dobladas contra la cabeza, pues el gato estará listo para saltar a morder o arañar, ya sea como defensa o como ataque.
Cola
La cola levantada y con la punta levemente vuelta hacia delante sobre el lomo es la manera en que el gato nos dice:  “¡Hola!¿Cómo estás? ¿No es mi hora de comer?”. Es un saludo amistoso y tranquilo que muestra confianza y cariño. Un gato que está inquieto esponja un pato la cola, la mantiene baja (hasta llegar a ponerla bajo su cuerpo) y la mueve de  lado a lado. Si está al acecho, la mantiene baja e inmóvil, a excepción de un estremecimiento leve en la punta, como si el  esfuerzo de tener el cuerpo inmóvil fuera demasiado y estuviera desbordándose por la punta de la cola. (Este  movimiento de cacería también se ve cuando juega.) La cola es uno de los mejores indicadores del ataque inminente de un gato (véase recuadro gris “Preludio a un bufido”, más adelante en este capítulo). Un gato que se está poniendo  nervioso mueve la cola de lado a lado, ya veces también la esponja. Para los gatos, batir la cola no es un gesto amistoso, como sucede con los perros. [Cuidadol

 

Voz
Cada gato, al igual que cada persona, desarrolla una voz propia y característica, similar a las del resto de su especie pero  nunca exactamente igual. Los gatos producen un amplio rango de sonidos que les permiten expresar su estado de ánimo. He aquí algunos:

  1.  Maullidos: Desde el breve sonido agudo, como un gorjeo, que hace la madre con sus gatitos, hasta los más largos e  insistentes de una mascota hambrienta que quiere su comida de inmediato, los gatos se las arreglan para producir  una gran variedad a partir de un par de sonidos básicos. Los hacen variar de miles de maneras, a veces alargando los sonidos vocálicos y a veces acortándolos. Incluso tienen un maullido que los humanos no podemos detectar  porque supera nuestro rango auditivo. Si vives con un gato suficiente tiempo, llegarás a entender los significados  de los diversos maullidos que emite que, en términos muy generales, significan: “Oye, quiero algo”.
  2. Aullidos: Incluso quienes no tienen gato conocen este sonido, un aullido.que recorre varias octavas y que, por lo  general, se ejecuta a dúo entre dos gatos que están preparados para pelearse. El mensaje es el siguiente: “Largo de  aquí o te arrepentirás”. Estos conciertos de aullidos pueden darse en cualquier momento entre dos gatos que pelean por su territorio, yes especialmente frecuente cuando hay hembras en celo.
  3. Castañeteo: Siun gato está entusiasmado por la perspectiva de matar a una presa o la posibilidad de aparearse (si  es un macho), a veces emite un rápido castañeteo de dientes.
  4. Gruñido: Es más bien un aullido suave, sostenido y grave, sin la variación de agudos del aullido. Los gruñidos  indican que el gato está asustado o enfadado, y suelen venir acompañados de bufidos (sonidos muy útiles para  convencer a los perros para que retrocedan).
  5. Ronroneo: Es el equivalente felino de la sonrisa. Al igual que ésta, surge en situaciones que no son necesariamente   felices, para transmitir un mensaje del tipo “soy amigo, no me hagas daño”. Los gatos contentos ronronean, pero  también lo hacen los que están heridos o asustados, y las gatas durante el parto y la lactancia de sus crías.
  6. Chillido: Un grito de intenso dolor. Esperamos que jamás lo oigas, y menos viniendo de tu gato.

Pelaje y bigotes

Los gatos asustados y enfadados erizan el pelo para verse más grandes. En las primeras etapas del miedo o del ataque,  algunos sólo esponjan la cola. Los bigotes tienen un rango más amplio de expresión de emociones. Si un gato siente  curiosidad o enfado, tendrá los bigotes hacia delante (también lo hacen en la oscuridad, para “tantear” mejor su camino). Si está asustado, echará los bigotes hacia atrás. La mayoría de los gatos tienen 24 bigotes, divididos a ambos lados del hocico, y dispuestos en cuatro filas horizontales. Las filas superiores pueden moverse independientemente de las  inferiores y cada pelo del bigote (cuyo nombre técnico es vibrisa) se inserta mucho más profundamente  que un pelo  normal, para aumentar su capacidad táctil. Otro dato curioso sobre los bigotes: los gatos cornish rex y devon rex, con su  pelaje rizado, también tienen bigotes rizados.
A pesar de que los bigotes son importantes, y tu gato puede sentirse desorientado si se los quitas -razón suficiente para  no cortárselos-, no hay ninguna correlación entre su longitud y la anchura del gato. Si tu gato engordara, los bigotes no  crecerían de manera acorde. Un gato corpulento que confíe en sus bigotes para medir el ancho de un agujero por el que quiere pasar podría quedarse atrapado en él.

Postura

La postura de un gato debe ponerse en contexto para poder entenderla, y observarla junto con los indicios que  transmiten la cola, las orejas, los ojos, la voz y el pelaje (incluidos los bigotes), para interpretar de manera correcta su  estado de ánimo. Un gato que esté disfrutando de las caricias en el lomo puede arquearlo para tener más contacto con la  mano que lo toca. En otra situación, un gato con el lomo arqueado no quiere que lo toquen, y si lo haces puedes salir  herido. La diferencia es el contexto. Debes estudiar al gato en conjunto, pero la lista que viene a continuación te ofrece  una primera impresión de lo que significan las diferentes posturas:

  • Inquisitivo: El gato amistoso, curioso o inquisitivo  está relajado, avanza tranquilo y tiene la cola en alto. Las  orejas están hacia arriba, ligeramente hacia los lados.
  • A la defensiva: Un gato enfadado o asustado arquea el lomo y eriza la piel en la pose clásica del gato de bruja de  Halloween. En ese caso, un gato asustado huye si puede, y un gato realmente enfadado ataca. Un gato que esté en  serias dificultades se coloca patas arriba para poner por delante sus formidables armas de defensa: zarpas y  colmillos.
  • Agresivo: Un gato que está a punto de atacar se repliega sobre sí mismo, con la parte trasera levemente más alta  que la delantera, preparado para usar sus poderosas patas traseras para dar un salto. Tiene el pelo del lomo y de la  cola erizado. Un gato en esta actitud implica problemas, así que retrocede y déjalo en paz. Un gato en postura  defensiva o agresiva es un animal al que debes dejar tranquilo y solo, aunque sea tu mascota. Dale tiempo para  tranquilizarse antes de intentar acercarte de nuevo.

Demostraciones de cariño
Los amigos de los gatos conocen esos movimientos de zarpas tan particulares que hace un gato cuando está a gusto en  nuestro regazo,  pero nadie parece estar de acuerdo en cómo llamara este lenguaje corporal. Sea cual sea el nombre que  le demos, el mensaje que transmite es el mismo: afecto y confianza. Ese gesto de “amasar” con las zarpas es un vestigio de  la infancia del gato. Cuando están en edad lactante, los gatitos mueven las zarpas de esa manera contra el costado de su  madre mientras se alimentan. Cuando un gato te hace ese gesto,  te dice que te considera su mamá, y ronronea y te amasa como demostración de cariño 

Preludio a un bufido
La torpeza humana (desde el punto de vista del gato) al interpretaro no hacer caso del lenguaje corporal ha provocado  que algunas personas reciban un arañazo o un mordisco de vez en cuando, como resultado de malinterpretar las señas del gato de “ya basta”. El clásico ejemplo de esto es cuando el gato, que está recibiendo una buena dosis de caricias, “de  repente” captura la mano que lo mima con garras y colmillos, para sorpresa y terror del dueño de la mano. De hecho,  estos ataques casi nunca son repentinos. Antes de mordero arañar,el gato nos ofrece sutiles señales (al menos para  nosotros) de la creciente intolerancia. La primera de ellas: la cola inmóvil y rígida o cuya punta se estremece. A menudo el problema empieza con caricias en la  barriga del gato, que es una zona muy vulnerable. Puede que tu gato te ofrezca amorosamente la barriga para que se la  mimes, pero que cuando empieces a hacerlo se sienta incómodo. A la mayoría de los gatos no les gustan los mimos en la  barriga, aunque hay excepciones a esta regla. Observa las señales corporales de tu gato: si su cuerpo se tensa o la cola  empieza a moverse, deja de acariciarle eje inmediato. Hacerla te ahorrará un rasguño o un mordisco, y además hará que  tu gato te tenga más confianza y sea más tolerante contigo. 

Fuentes: Paul D. Pion y Carlos Rodriguez

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Categorías:gato, gatos Etiquetas: ,
  1. Raque
    08/06/2015 en 6:44

    Hola, me gusto mucho el artículo que escribieron y creo que me ayudara. Pero como puedo ayudar a un gatito callejero, por mas que intento que quiera quedarse en mi casa no quiere, además de que es un gatito muy dosil y no sabe defenderse y siempre que regresa al edificio en el que vivo esta muy lastimado, ya lo lleve al veterinario y tiene todas las vacunas, por mas que trato de ser cariñosa el no quiere estar en casa.

    • 08/06/2015 en 6:49

      Si ha vivido siempre en la calle es lo que querra pero nosotros sabemos de los peligros ahi fuera. Quizas al no dejarle salir viviria mas tiempo pero mas limitada su libertad. En pueblos quizas sea mas factible pero en una ciudad el peligro es mas latente. Depende de cada situacion tanto la del gato como la de la persona. El gato quizas en unos dias deje de pedir salir si lo guardas en casa

      • Raque
        09/06/2015 en 3:38

        Muchas gracias intentare que no salga pero se pone mal si no lo hace, vivo en la ciudad y la verdad cuando regresa al edificio donde vivo varias veces a regresado muy lastimado, es un gato pequeño tanto de tamaño como de edad (1 año como máximo) y es muy dócil, el mismo veterinario me dijo que es muy raro que siendo un gato callejero no se defienda, no sabe rasguñar, ni nada. Yo adopte una gatita y es todo lo contrario a el, rasguña por todo y en poco tiempo dejo de salir de casa pero con este pequeño nada mas no veo que quiera dejar de salir.

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