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Los animales sí hablan

Los animales sí hablan, solo tenemos que escucharles
La comunión y comunicación con otras especies no es una idea nueva. Está presente desde el principio de los tiempos en culturas a lo largo de todo el planeta y constituye un hecho básico en la manera de entender este mundo para muchas sociedades tribales.

También en nuestra cultura occidental, a pesar de haberse difuminado los valores tribales, ha habido visionarios, grandes hombres y mujeres que sentían al resto de los seres vivos como a iguales, hermanos espirituales, como Miguel Angel, Jeremy Bentham, Albert Einstein, Mahatma Gandhi, Jane Goodal. ..
La palabra animal proviene del término latino “anima”, que podemos traducir por soplo de vida, movimiento, ser vivo. Todos los animales, incluido el humano, tenemos eso en común, todos tenemos un alma, una esencia que nos da el movimiento, la vida y nos hermana. No apelo a ninguna percepción religiosa ni especialmente espiritual, solo hablo de observación. Ysi observamos las ánimas a nuestro alrededor pronto tendremos claro que las demás especies, desde sus propios valores, también sienten, perciben, desarrollan personalidades individuales y se comunican.

La comunicación
Siempre ha habido personas capaces de comunicar con otras especies, chamanes, brujas, herberos … se los consideraba personas especiales, bendecidos con un don sobrenatural. Hoy en día todavía se considera la comunicación telepática como una especie de superpoder de ciencia ficción y sin embargo todos nacemos con ella. Venimos al mundo con la capacidad innata de conectar a nivel intuitivo y mental con todos los seres vivos, no importa su especie, de sentir sus sentimientos y reconocer sus pensamientos, intereses y deseos. Sin embargo, cuando somos bebés, ni papá ni mamá parecen estar interesados en ello, de hecho ellos se aíslan del resto de las especies e ignoran el lenguaje telepático. Acuden mucho más deprisa si les  llaman a través del lenguaje hablado que cuando lo hacen a través de mensajes telepáticos, y el bebé deseoso de hacerse un hueco entre su especie por pura supervivencia va inhibiendo su capacidad de conectar, se aísla como “los suyos” e incluso puede que poco a poco vaya aprendiendo a considerar al resto de seres vivos incapaces de pensar y de sentir.

Un don natural
”Tuvo que aprender que la Naturaleza está al servicio del hombre .. “, comentaba una madre a unas amigas el otro día, explicando el berrinche de su hija de dos años al encontrarse una alfombra de piel de oso en un Parador. A veces aprende mas cosas que nos impiden crecer como seres vivos. Yo las aprendí, pero conservé mi empatía hacia los animales yeso me abrió las puertas a un mundo inmenso años después. Desarrollamos y compartimos creencias comunes pero carentes de sentido que nos confunden a la hora de entender y valorar a otras especies con valores distintos a los nuestros. Pretendemos entenderles desde nuestra propia concepción del mundo, dando por hecho que si no la comparten es porque no son capaces, su inteligencia no es solo diferente, decidimos, es menor. Sin embargo no nos consideramos menos inteligentes que un pájaro o un abejorro por no poder volar como ellos, ni que un pez por no poder sobrevivir como él bajo el agua. Las diferencias entre las especies existen, está claro, pero eso no implica  necesariamente superioridad o inferioridad, solo implica diversidad, y hace a este planeta tan bello e interesante. El resto de las especies nunca pierden su capacidad telepática. Desde bebés la utilizan entre los de su especie y con todas las demás. En el medio natural es una de las herramientas principales para la supervivencia. Todos hemos oído hablar de cómo los animales salvajes parecen intuir las grandes catástrofes como terremotos o tsunamis poniéndose a resguardo a tiempo. Pero también nuestras mascotas conservan esta capacidad, así hay momentos en que no entendemos cómo es que nuestro perro sabe que va a venir de paseo o cuando se quedará en casa, o nuestro gato nos espera en la puerta desde 20 minutos antes que lleguemos, o más sorprendente aún,las historias sobre animales que anuncian las muertes de familiares que ya no viven con nosotros o el nacimiento de una bebé en la familia en el momento preciso  en que ocurre en el hospital.

Telepatía, sentir al otro
Sí,la misma palabra lo explica, tele (a distancia), patía (sentimiento) sentir al otro en la distancia. Eso,quienes convivimos con animales, sabemos que ellos lo hacen mejor que bien. Lo que no sospechamos es lo que ocurre cuando pones la atención en ello y,eliminando juicios, simplemente “escuchas” ese sentimiento en el otro. La calidad de la percepción se refina, la gama de sensaciones se amplía increiblemente y comienzan a abrirse nuevos y complementarios canales de percepción. Así pasas de “sentir” al otro a “ver” en tu mente en  qué se encuentra, “escuchar” sus necesidades, “saber” en qué está. No se trata tanto de una habilidad mental, como de un intercambio energético de comprensión consciente e inconsciente al mismo tiempo de alma a alma entre seres vivos. Una comunicación telepática de calidad es un intercambio tan directo que el ser se vuelve uno con el otro, casi se funde. La comprensión es total, mucho más allá de cualquier  intercambio de información a nivel mental. Tales así que incluso un escéptico puede apreciar la diferencia entre un antes y un después de una verdadera conexión telepática.

El diálogo con la ballena
Mi primera conexión telepática consciente ya en edad adulta fue con una imponente ballena azul frente a la costa de Namibia. No era tiempo de ballenas, faltaban casi dos meses para el momento del ciclo anual en que las ballenas pasan por esas costas, lo acabábamos de preguntar y sin embargo allí estaba, iY nos seguía! Recordé cómo un amigo antes de salir de viaje me contó que había soñado conmigo hablando con ballenas y pensé “Ahora o nunca” Andaba planteándome cómo hacerlo cuando un enorme “Hola” de ballena
inundó mi mente, mi pecho y pude sentirlo en cada poro de mi piel. No daba crédito, ¿yo aún ni siquiera había intentado el contacto y ya me ccntestaba? Pasamos un buen rato enfrascadas en una especie de partido de tenis telepático, “¿Hola?” u i Hola !”,” i ¿Hola?!” “Hooola” … hasta que comencé a rendirme a la evidencia, la ballena no solo nos seguía, .también me estaba hablando! Así que comencé a barajar la posibilidad de cambiar de tema, por no aburrir. Se me ocurrió que podía avisarle del peligro de acercarse a los barcos balleneros, y decirle que lo comentase entre sus congéneres y salvar así, de una, a todas las ballenas del mundo … Aún no había intentado enviar mensaje ninguno cuando me respondió con un “No es importante” así es cómo me quedó claro que aquello realmente estaba pasando, porque de todas las  respuestas posibles sin duda esa jamás se me hubiese pasado por la cabeza a mi solita. Intenté explicarme mejor, dejar claro lo terrible del destino de las ballenas que se acercan a esos barcos, procuré ser todo lo  gore posible pero ella insistía, “No es importante, lo único importante es el Amor”. ¿De qué te sirve el Amor si estás muerto? me empecé a desesperar pensando que no iba a conseguir que me entendiese y entonces: “la que no entiende aún eres tú” Algo en esa frase me hizo comprender que era cierto. Había algo que yo desconocía y me impedía entender el porqué, pero lo que aquella ballena me decía era una Verdad, con mayúscula. También en ese instante me vi, y en mi vi reflejado a todo el género humano, dentro de una burbuja auto infringida confundiendo mi ignorancia con superioridad. Estaba ante un Ser con una conciencia que yo no podía abarcar y aún pretendía explicarle cómo son las cosas. Sentí la verdadera humildad por primera vez en mi vida.

Un mensaje de amor
Pasaron meses antes de que empezase a comprender el mensaje de la ballena, y aún hoy en día sigo en ello, porque lo que con el tiempo sí he comprendido es que en esa frase está comprendido todo, pues “lo único que importa es el Amor” y llegar a comprenderlo y vivir con respecto a ello, como hacen las ballenas, es todo el camino. Pero la telepatía funciona así, la información entra en ti y se va desgranando disolviendo los miedos que la bloquean hasta ser procesada por la mente. la mente siempre es la última en enterarse.
la comunicación con nuestros animales literalmente nos transforma y nos expande. No solo es una herramienta básica para comprenderles a ellos mejor, también comenzamos a percibir más y más vida a nuestro alrededor, más Amor e incluso vamos entendiendo más y más sobre nosotros mismos. los animales resultan ser una guía impagable en este aspecto. Ellos logran sacarnos fuera de esa burbuja que nos hemos creado y desde la cual todo lo que percibimos está impregnado por nuestras propias neurosis y nos aportan  una percepción limpia y fresca, si les dejamos.

Valorar al otro
Nuestra concepción del amor en las relaciones con los animales está mezclada a menudo con una simpatía o dependencia emocional en forma de condescendencia, causada por nuestra percepción del resto de las especies como nuestros hermanos menores, pobrecitos o inferiores. Nuestro apego les incapacita para ser ellos mismos, nuestras expectativas sobre ellos a menudo les ahogan. Así solemos decir que un animal y su persona tienden a parecerse, y si no es así es porque el animal está expresando una faceta de la personalidad del dueño que este no se permite expresar, por ejemplo, si una persona iracunda tiene sojuzgada la ira y no se permite expresarla su animal lo hará por él. Pero también si estás convencido de que tu animal no es inteligente y no te entiende, él, precisamente porque te entiende, tenderá a ser tal y cómo tu  esperas que sea.

CONECTAR CON LOS OTROS
Conectar con otros seres a nivel telepático no es complicado. En mis cursos es algo que todo el mundo consigue en un primer nivel, en un solo día. Lo complicado de la telepatía y la razón por la que lleva un tiempo de práctica y diferentes niveles de aprendizaje es llegar a conocernos lo bastante como para  quitarnos de en medio a la hora de recibir mensajes y que nuestras propias neurosis no empañen y desvirtúen los mensajes que los animales nos envían. Es un proceso largo que requiere cambios y exige  compromiso, con uno mismo primero y con los animales como maestros después. Pero también es un viaje apasionante de vuelta a uno mismo y de reconexión con la naturaleza que nos rodea al mismo tiempo. Los animales saben indicarnos el camino, cómo enfrentar nuestros propios miedos, nuestros autoengaños, qué sistemas de creencias revisar, y nos ayudan a entender el fluir circular de la vida sin escaleras hacia arriba ni hacia abajo.
(Fuente: Pelo pico pata)

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Categorías:gatos, perros
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