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Archive for 20 abril 2011

Cuando el gato enseña las uñas

En ocasiones, un gato dulce y cariñoso, puede arañar o morder inesperadamente a su dueño. Estás jugando amigablemente con tu gato, que parece disfrutar contento, cuando de pronto te muerde y araña, en la mayor parte de los casos su comportamiento responde a una causa objetiva. Comportamientos agresivos torman parte del proceder normal de casi todas las especies animales, pero responden siempre a situaciones muy concretas. La agresividad forma parte del ser del gato. como predador y como felino. Cuando un gato muestra sus uñas es importante descubrir cuáles son sus razones. pues en el reino animal la agresividad nunca es gratuita

Agresivos en el juego

Muchos de los juegos de nuestro gato van a estar en estrecha relación con su instinto cazador. Si movemos los pies debajo. de la sábana de la cama se siente incitado a cazamos. Otro comportamiento similar al del gato que se aposta en una esquina del pasillo cuando pasa alguien se abalanza sobre él mordiéndole les tobillo. Muchas veces es el propietario quien inadvertidamente alienta en su gato la agresividad predatoria al incluirse a participar en sus juegos
Cuando el gato tiene un temperamento equilibrado serán mordiscos y arañazos inhibidos. que no llegan a dañamos. pero si el gato se deja llevar por el entusiasmo y nos ocasiona heridas se hace preciso actuar adecuadamente. Durante sus juegos con los humanos el gato puede llegar a morderlos o arañarlos. Este comportamiento es frecuente en gatos jóvenes y muy activos.especialmente si no comparten la casa con otros gatos. El comportamiento inadecuado de juego es común en los gatitos que fueron separados de su madre en edad temprana y no aprendieron a controlar la intensidad de su Juego. Una gata castigará a su cachorro si juega con excesiva rudeza.el dueño en cambio tiene miedo de dañar al gato y consiente los juegos bruscos. Si tu gato empieza a agredir a las personas o a otros animales. es necesario refrenar esos impulsos antes de que se conviertan en un mal crónico.

Del ronroneo al mordisco

No es infrecuente que un gato te muerda súbitamente cuando le estas acariciando pacíficamente, es como si el animal nos quisiera decir: ‘no me sigas acariciando. ya me cansé de mimos”, Por algún extraño motivo que los etólogos aún no han logrado descubrir. las caricias que el animal disfrutaba se le vuelven desagradables.
El mordisco es la señal de stop que nos informa de que el gato ha recibido suficientes caricias y ya no va a tolerar más. El tiempo e intensidad de caricias que un gato está dispuesto a admitir varía de uno a otro individuo y de su estado anímico. Sí eres buen observador comprobarás  que ese mordisco no es tan súbito como aparenta. Minutos antes el gato te habrá estado enviando señales sutiles de Que se está cansando de tanta zalameria. Mueve la cosa con nerviosismo, echa las orejas hacia  atrás o las mueve  nervíosamente atras y adelante y vuelve la cabeza hacía tu mano. Si observas esas señales es el momento de dejar de acariciar al gato. En unos pocos segundos el animal estará de nuevo tranquilo, pero la cosa no debiera quedarse aquí. Si dejamos de acariciarlo cuando se pone agresivo el gato se ha impuesto a nuestra voluntad, su comportamiento ha sido un éxito y habrá aprendido que con agresividad consiguió lo que quería, que se detuviesen las caricias. Para evitar esto tienes dos caminos. Lo primero es observar con atención el lenguaje corporal de tu gato y detén las caricias antes de que aparezcan los signos de agresividad. con ello no refuerzas la agresividad. Lo segundo, extender el tiempo de tolerancia de caricias mediante un refuerzo positivo, un premio alimenticio. Cuando veas que el gato exhibe las primeras señales de nerviosismo disminuye la intensidad de las caricias y le ofreces la golosina. El gato asociará las caricias con el premio y las tolerara por un periodo de tiempo gradualmente más largo.

Ataques de miedo

Algunos gatos agreden simplemente porque tienen miedo. las razones de esos temores pueden parecer insustanciales al prooietarío. pero para el gato es algo real y si cree que no puede escapar responderá con agresividad defensiva. Te será fácil saber si tu gato siente miedo, pues su lenguaje corporal es muy expresivo
aquí. Se agacha en el suelo. echa las orejas hacia atrás. mete la cola bajo las patas y posiblemente ruede ligeramente hacia un lado. No le confundas. no es una postura de sumisión. sino de miedo defensivo. Los castigos injustificados y excesivos son generalmente los causantes de este tipo de agresiones, pero también pueden darse en gatos muy tímidos. La timidez es frecuente en gatos que han tenido poco contacto con seres humanos durante su primera etapa de vida. Se asustan ante la presencia de extraños, les amedrentan los ruidos desconocidos y les asusta que se les alce en brazos. Si reculas ante una agresión por miedo. el gato entenderá que ese mecanísmo de defensa es efectivo y estarás reforzando el comportamiento agresivo. Lo mejor es localizar la causa del miedo y acostumbrar al gato a vivir con ella. si le hablas con suavidad y le tratas con delicadeza. contribuyes a darle confianza

Lo que puedes hacer

Redirige el comportamiento agresivo de tu gato a objetos aceptables como juguetes. Arrastra un juguete para
alentar al gato a que se abalance para cazarlo o arroja un juguete en dirección contraria a tu gatito para que lo persiga. Ante una conducta agresiva dile “no” con toda seriedad. cuanto más firme la voz más éxito. Es imprescindible evitar los gestos ambiguos como ofrecerle una mano y luego retírarla, seguramente va a entender que se trata de una invitación a seguir jugando y la atacará. Emplea aversivos para desalentar las conductas violentas. Puedes emplear un spray lleno de agua para rociar a tu gato cuando comienza a ponerse nervioso. Para que esta técnica sea sea eficaz debes tener el rociador a mano pues es esencíal utilizar el aversivo justamente cuando ocurre el comportamiento agresivo. Imita la reacción de los propios gatos. Emite una queja aguda. como un lamento. y al tiempo le “muerdes” el cuello pellizcándole hasta que proteste.

Lo que no debes hacer

No castigues ni golpees a tu gato por jugar con rudeza o no dejarse acariciar, el fracaso está garantizado. Los gatos no admiten el castigo y llegará a sentir miedo de tu presencia. Cualquier tipo de golpe o empujón que le haga sentir dolor, el gato lo interpretará como un ataque. No lo encierres en una caja o habitación como castigo. Seguramente antes de que hayas cerrado la puerta ya se le habrá olvidado lo que hizo para ganarse ese castigo. Castigos del tipo como te has portado mal. “hoy no comes” lo único que consiguen es que el gato asocie que la persona está haciéndole algo malo (negarse a darle comida).
(Fuente: revista pelo pico pata)

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