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El gato envejece

Las proverbiales siete vidas de los gatos tambien llegan a agotarse. Es una ley de la naturaleza. Sin embargo, idénticamente al caso de los humanos, la duración y la calidad de la vida dependen de muchos factores que normalmente no se les da el peso que merecen. El proceso degenerativo no obedece a fases rígidas, pero su inicio y proceder puede generalizarse.

Las mascotas, así como las personas, suelen llevar una vida bastante estándar, y los efectos de una vida  estandarizada son los que permiten fechar el inicio del envejecimiento de manera generalizada, aunque no absoluta. En los gatos domésticos este periodo empieza a partir de los ocho años de edad.

Factores que influyen en el envejecimiento

Es verdad que todos conocemos historias de gatos que han vivido bien hasta los dieciocho o más años, pero estos casos no caen dentro la generalización a causa de los factores influyentes que hemos mencionado.  Aparte de la genética y el entorno en donde el animal vive, que pueden ser favorecedores o perjudiciales, hay otros factores sobre los que se puede trabajar preventivamente sin esperar que el animal (o la persona) empiece a mostrar signos de enfermedades degenerativas ligadas con la edad. Uno de estos factores importantísimos es la alimentación y el estado psicológico. Todos los animales somos lo que comemos, así que una alimentación desordenada y de baja calidad pasará una factura bastante cara cuando el  envejecimiento empiece a instalarse. Un mayor cuidado de la alimentación en esta etapa de la vida es crucial  para la salud y la calidad de vida, pero lo mejor sería empezar ya en juventud a cuidar de la alimentación y a prevenir abusos que solamente se acumularán a otros abusospara manifestarse cuando el organismo necesita más energía de buena calidad, justamente en la vejez.
Los procesos degenerativos asociados con la vejez pueden retrasarse en general hasta los diez años de edad en los gatos,pero es cuando ella empieza que las enfermedades comienzan a aparecer o a hacerse más frecuentes y serias.
En los organismos castigados, en cambio, la degeneración orgánica índice de vejez suelen adelantarse. Un primer dato que se desprende de estas reflexiones es que vigilar asiduamente la salud de nuestras mascotas, les garantizará una mejor vejez y salud. Acudir al veterinario a menudo, pese a que el gato tenga buen y sano aspecto, y no sólo cuando las enfermedades se presentan o se sospechan es un buen comienzo.

En el caso de que el gato sufra problemas leves de salud, el veterinario completará su control rutinario con pruebas ulteriores, por ejemplo, un electrocardiograma o la radiografía torácica. Si por el contrario los problemas de salud son serios y la mascota no se encuentra bien, aparte de los mencionados exámenes habrá que realizar un control abdominal (radiografía) cada seis meses.
Las vacunaciones deben ser adecuadas a la edad del animal. Los gatos mayores necesitan ser vacunados contra FVRCP, Prevenir es mejor que curar, así que la prevención estriba en realizar revisiones periódicas anuales de la salud de nuestra mascota. De entre estas rutinas están el examen físico, el análisis de los  glóbulos rojos y de la orina, el control del peso, de los dientes, oídos, uñas y piel. La nutrición sigue siendo un elemento crucial. rabia, clamidiasis, bordetelosis y leucemia felina.

El problema de los parásitos

Los parásitos son un problema para las mascotas, y aún más para las de edad avanzada. Los parásitos  pueden ser vectores de peligrosas infecciones de las que el animal mayor se defiende menos eficazmente que uno joven. La aparición de parásitos la averigua el veterinario, pero el propietario puede controlar por su cuenta examinando las deyecciones del gato para ver si contienen algún gusano parasitario que será eliminado con medicamentos.
Además de corazón, sangre y orina, se deberá tener bajo control los ojos de la mascota. El veterinario habrá de limpiarle los oídos al menos cada dos meses y acondicionarle las uñas. Índices importantes a tener controlados son el apetito, si hay tos persistente, olores anormales y la piel (bultos o úlceras resistentes
a curarse). Todo ello puede revelar anticipadamente la presencia de infecciones o enfermedades.

La importancia de una buena alimentacion

Ya hemos subrayado la importancia del factor de la alimentación. Cuidar la dieta puede ser la clave para  mejorar los problemas de salud de la mascota, especialmente en edad avanzada. Una buena regla es proporcionarle pequeñas raciones de comida a intervalos regulares. En el caso de hipertiroidismo, ligado a pérdida de peso, el valor energético de las comidas deberá ser incrementado. Una buena nutrición pasa por una dentadura eficaz. La primera digestión toma lugar en la boca, por lo que la higiene oral es también un elemento a tener en cuenta. Evidentemente, los alimentos secos son los más adecuados puesto que eliminan los depósitos de suciedad entre los dientes.  Los dientes en mal estado, afectados por exceso de sarro, llegarán a caerse. En el caso en que la dentadura del animal no esté en buen estado, se deberá proporcionar alimentos blandos en porciones pequeñas. El agua deberá ser siempre fría porque los gatos viejos pueden padecer descontroles de la temperatura corporal y sufrir deshidratación.

No te olvides de las revisiones

Prevenir es mejor que curar, así que la prevención estriba en realizar revisiones periódicas anuales de la salud
de nuestra mascota. De entre estas rutinas están el examen físico, el análisis de los glóbulos rojos y de la orina, el control del peso, de los dientes, oídos, uñas y piel. La nutrición sigue siendo un elemento crucial.

Control del peso

Este es un apartado importante en los animales de edad avanzada. Aunque el hecho de que el gato adelgace no es sinónimo de enfermedad, es bueno que la mascota se mantenga en un peso ideal, lo que beneficiará su movilidad y articulaciones. Hay una creencia popular errónea que dice que los gatos tienden a engordar  conforme envejecen. La mayoría de los estudios veterinarios desmienten este dicho. Lo importante es no  atiborrar a la mascota con comida, especialmente humana, sino informarse. Será el especialista quien nos  aconseje si reducir la cantidad de alimento o variar la dieta
(fuente: revista perros y compañia)

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