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Convivir con un gato

Convivir con un gato tiene mucho de sorprendente descubrimiento. La psicología de este animal sigue siendo un profundo misterio, pues junto a características propias de los felinos, como independencia o curiosidad, encontramos otras como la indolencia enigmatica de la que hace gala.

Cada gato posee una personalidad propia, muy fuerte e innegable, una personalidad mas acusada que la de los perros, pero que va a variar de un sujeto a otro, en unos se presenta bajo el sello de la timidez, en otros del individualismo, otros son temerarios, tozudos, obedientes o díscolos, incluso hermanos d ela misma camada difieren notablemente.
Quienes simplifican la personalidad del gato acusandolo de egoismo es que no han convivido con este animal. Dentro de una misma raza los estándares son precisos en el momento de definir sus características físicas, pero son bastante vagos en lo referente a la psicología, la dificultad en unificar el comportamiento nervioso e intelectual del gato es manifiesto.
El desarrollo cerebral del gato es rapidísimo en las primeras semanas de vida, habiendo alcanzado su maduración a los 5 meses, esta precocidad impone la necesidad de ser muy exigentes en su educación temprana. Los adecuados estímulos por parte del propietario van a tener una importancia capital sobre la socialización. basamento de la convivencia, y para no dañar irremediablemente su temperamento.

Libertad sin servilismo
El gato es un animal digno, soberano de su vida, que raramente acepta enseñanza o imposición. Antes de verse obligado a aprender algo que no quiere o le resulta poco agradable es capaz de afrontar el hambre, vivir alejado de la casa y acercarse solo para efectuar pequeñas rapiñas. Solo una mano muy experta y en determinados sujetos más dóciles es posible enseñar al gato juegos como dar la patita, sentarse frente al plato de comida o dar volteretas por el suelo, enseñanzas que son tan sencillas en los perros.
A cambio de un premio como una pequeña golosina, el gato aprende algunas actividades o juegos, pero siempre con moderación y por interes propio. Sin embargo su inteligencia es muy despierta, como demuestra la gran cantidad de cosas cotidianas que aprende por iniciativa propia, como colgarse del pomo de la puerta para abrirla, golpear con la pata la ventana para pedir que le dejen entrar o incluso hacer sus necesidades dentro de la taza del retrete si tiene el arenero sucio. En ocasiones puede que ceda a los deseos del amo, pero nunca se mostrara servil. Conocer todas estas particularidades de la mente del gato es esencial para garantizarnos una buena convivencia.

Dueños desaseados
Voy a poner un ejemplo de una conducta gatuna que perturba la convivencia con demasiada frecuencia y la que sin embargo el animal no es culpable. He comprobado que uno de los problemas al que con más frecuancia se enfrentan los dueños de gatos es que su minino deja de utilizar la bandeja de tierra y no entienden la razón que lo lleva a ser pcoo aseado. ¿Porqué de pronto se comporta así? Una respuesta general sería que: ¿no seras tu el culpable de este problema? trata de recordar cuando empezó tu gato a ser reticente de usar la bandeja y si no coincide con que está sucia.
Si la bandeja esta limpia analiza si has cambiado de recipiente, si utilizas la misma arena de siempre, si la bandeja está en el mismo sitio. No te imaginas hasta que punto puede ser maniatico tu gato.
Trata de recordar si has cambiado de jabón o detergente o si has empleado recientemente algún desinfectante en ella. Los olores penetrantes desagradan mucho a los gatos. Y, finalmente, ¿hay algo que perturbe la tranquilidad del gato cuando hace sus necesidades? ¿Está muy próxima la escobilla del baño a su cajón de arena o has puesto el comedero del perro próximo a la bandeja? Un gato no deja de ser limpio porque sí, hay siempre una razón que nos pasó desapercibida y que hemos de resolver para tornar a la normalidad. Y, claro, no riñas ni grites al gato cuando está haciendo sus necesidades, ni siquiera cuando alocadamente escarba para enterrar las deposiciones arrojando la tierra fuera, pues seguramente no querrá volver a usar ese “artiluqio” que le ha valido una regañina. Como puedes observar la convivencia con el gato es como un castillo de naipes, que en cualquier momento puede venirse abajo si no ponemos los medios adecuados por nuestra parte. Este animal, muy afectivo, es a su vez muy exigente en las relaciones.

(Estrella, la hija de Balú y Linsha con su compi de piso a su izquierda)

Un gusto muy delicado
También habrás observado que tu gato es inconstante en sus gustos y preferencias. Durante semanas dormita sobre la misma silla y no quiere más que una marca de comida, pero, de improviso, cambia de gustos, busca otro lugar de la casa para dormitar y reclama un rotundo cambio de dieta. Si observas las estanterías de alimento de una tienda especializada en mascotas comprobarás que por cada variedad de comida para perros hay media docena de comidas gatunas. Los perros pueden comer toda su vida un mismo alimento sin cansarse, raro es el gato que come más de dos semanas seguidas la misma comida sin hacerle ascos.

Dejale hacer su vida

Tu gato pasa muchas horas del día durmiendo, o fingiendo dormir, porque basta un sonido leve, un roce apenas perceptible y sospechoso para que despierte electrizado, muy abiertos los ojos, las orejas bien erguidas, con todo el cuerpo como un muelle dispuesto al salto. Nunca molestes su descanso ni le obligues a permanecer despierto para que juegue contigo como si se tratase de un bufón. El gato es animal de  costumbres vespertinas y su organismo precisa ese descanso diurno. Siendo el gato un animal tan difícil
de contentar, por qué suscita tantas simpatías, puedes preguntarte. Por su limpieza, por su sigilo, por su capacidad de pasar desapercibido y por su digno modo de ofrecer amor. Si los gatos no hubiesen sido tan limpios y cohabitado con nosotros en las casas casi sin hacerse notar con seseguridad no habrían alcanzado el   lugar de honor que disfrutan en muchos hogares.

(Luna, la hija de Balú y Linsha con su compi de piso)

¿Uno o dos gatos en casa?
Losgatos son muy celosos, piénsatelo dos veces antes de introducir en casa un segundo gato. El primero tratará inicialmente de expulsar de casa al intruso, es casi seguro que habrá peleas, si ve que no puede o no se siente seguro para atacarle le despreciará con el más soberano orgullo, le ignorará como si no existiese. Pero contigo se sentirá dolido y te va a demostrar su desacuerdo con que hayas adoptado otro gato, como si te dijese, ¿es que no te bastaba conmigo?
(fuente Revista perros y compañia)

(yo desde luego recomiendo 2 gatos. los juegos que hacen entre ellos no los puedes hacer tu)
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Categorías:Uncategorized
  1. Aún no hay comentarios.
  1. 01/05/2014 en 5:37

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