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Paseando a los felinos

Los gatos son animales que se acostumbran bien a la vida doméstica. Por ello son la mascota de elección de muchas personas que no pueden o no quieren asumirse el cometido que conlleva la tenencia responsable de perros. Por un lado son quizas menos interactivos que los canes (o asi se cree), pero por otro lado no exigen el empeño que piden los perros.

(Jana, la hija de Balú y Linsha en su jardín)
Lo que debes saber cada vez  que salgáis, especialmente las primeras veces, tened particular cuidado con los perros. Un gato asustado puede empezar a saltar como un muelle hasta que se libere, yeso es un problema. O puede subirse a un árbol. La correa debe siempre estar bien sujeta, y si veis que hay algún perro, suavemente recoged el gato y daros la vuelta para que no lo vea. Otra cosa importante concierne a los gatos que tienen la obsesión de salir. Entrenado a la correa puede ser un óptimo sistema para que este tipo de mascota aprecie la casa sin perder su hábito, es más, haciéndolo más seguro. La seguridad de la casa puede así ser transformada en su diversión si somos capaces de proveerle más cariño, atención y amor una vez en el interior. Además, muchos gatos tienden a salir porque sus hogares no están bien acondicionados de acuerdo con sus necesidades etológicas (lugares para jugar, esconderse, etc). 
De todos modos, muchos propietarios de gatos sienten de vez en cuando algún deseo de sacar a sus mascotas a pasear. Ya sea porque pensamos que confinarlos en un piso toda sus vidas no es lo máximo, ya sea porque nos gustaría compartir con ellos ese poco tiempo libre en un prado o por otros motivos, ese deseo se asoma en todos. Sin embargo, es un deseo que alejamos de nuestras mentes por imposible. Pero ¿de verdad es imposible? Entrenar el gato a la correa puede obviar muchos problemas, como por ejemplo cuando tenemos planeado un viaje y no sabemos a quien confiar el cuidado de la mascota, cada vez que tenemos que Ilevarlo al veterinario, para darle ejercicio (lo que le alarga la vida), o incluso para entrenar al gato, acostumbrado a salir solo, a apreciar la casa. El gato doméstico tiene su peor enemigo en el tráfico. Esto ya lo vimos, así como sabemos que la vida de los gatos que salen a solas, se acorta considerablemente debido al riesgo de atropellos. Pero, ¿y si los acompañáramos como hacemos con los perros? ¿Es realmente ridículo pensar en entrenar al gato a salir con correa? En EE.U U. esta tendencia se está convirtiendo en una moda arrolladora. De vez en cuando todos hemos podido ver a algún ejemplar a la correa, con su dueño/a, olfatear atento, pero tranquilo, fuera de casa. Entonces pensamos: “habrá sido entrenado de pequeño” o “¡qué suerte! Ojalá pudiera hacer lo mismo con el mío”. 
En este artículo veremos de cerca si es posible entrenar a un gato a quedarse quieto una vez colocada la correa y sacado a ese mundo lleno de estímulos interesantes, ahí fuera. 
Como adiestrar a vuestro gato
Potencialmente, cualquier gato de entre 6 meses y 14 años puede aprender a pasear con correa, aunque la mejor edad es entre los 6 y los 7 meses. No importa si es macho o hembra, pequeño o grande, entero o esterilizado. Todos pueden aprender y, además, los esterilizados tienen menos impulsos hormonales. 
La regla de oro para empezar y acabar con éxito es … paciencia, cariño y constancia. Si no sois de esta clase de personas, la empresa de entrenar a un gato a pasear con correa se convertirá en una frustración total. 
El gato, lo hemos dicho y repetido, es un animal muy sensible y poco amigo de los cambios. Como de lo que hablamos se trata de una gran variación en la rutina del felino, armaras 
de enorme paciencia. Al final apreciará lo que le estáis ofreciendo, pero habrá que romper muchos prejuicios, 
y cuando se trata de su ruti na, e I gato es campeón de conservadurismo. 
Pero, si amáis a vuestra mascota al punto de esperar con cariño el tiempo necesario y perseveráis, al final lIegará el día que podréis gozar del aire libre y del ejercicio juntos. 

Regla 1
Comprar un arnés y correa específicos para gatos. No irá bien una cualquiera, así que tendréis que buscar 
consejo en una tienda especializada. Es buena regla elegir uno que deje pasar unos dos dedos entre las correas y el cuello y la barriga del animal, para no dificultar su respiración. También tendréis que poner una tarjeta de identificación (aparte de que la mascota debe estar identificada por chip) en la que resultará el nombre del gato y vuestro teléfono. 
El adiestramiento se inicia en casa, y no difiere mucho de un buen entrenamiento con un perro. La única 
dificultad es el carácter peculiar del gato. Los gatos se ponen muy nerviosos ante ruidos y situaciones nuevas, como vehículos, sirenas, gente y voces desconocidas, perros, motos … así que este periodo de entrenamiento doméstico puede requerir tiempo pero, recordad, representa más de mitad de camino hacia la meta. 
Regla 2
Dotaos de una gran cantidad de paciencia y de premias que proporcionaréis al gato de manera mirada y 
estratégica. En definitiva, estáis haciendo un trabaja de condicionamiento. Como sabemos, los gatos son muy sensibles al jamón cocido, al pollo y a las papillas de bebé. Guardad los premios en una bolsita de plástico con cierre para que no pierda el olor. 
Regla 3
El gato debe acostumbrarse a su arnés y correa y debe relacionarlos con algo placentero. Esto lo conseguimos poniendo su “chaqueta” en su lecho, permitiéndole que juegue con ella, la olfatee, la arañe, en suma, que la haga suya. El paso siguiente es que se acostumbre a sentir el arnés en su cuerpo. Inicialmente se lo pondremos y le daremos cariño, jugaremos con él/ ella, y le daremos algo de premios (no demasiados). Un buen truco es ponérselo justo antes de comer. Si el gato se pone nervioso y empieza a saltar, correr por la casa o a contorsionarse, dejadle en paz. No le riñáls ni le habléis con dureza ni riáis; de este modo reforzaréis su conducta. Los gatos necesitan mucha reaseguración física y emocional. Si no se siente seguro en su arnés intentará de todas las maneras quitárselo, y el proceso se hará más complicado. Ignoradle, dejad que se acostumbre a su aire. Habladle con dulzura pero con ilusión también. El gato deberá llegar a relacionar ese objeto con salir y pasarlo bien. Para esto es muy importante que los premios los reciba cuando está con el arnés (y luego con la correa) puesto. Cuando se lo quitáis, ignoradie y dejadlo en paz a su aire. 
Regla 4
El anterior proceso debe hacerse varias veces al día y puede durar hasta una semana ó 10 días. Los gatos son animales de costumbre, así que recordad que estáis echando las bases para que vuestro gato espere con ilusión el momento de la correa. Cuando notéis que el animal se ha acostumbrado al arnés, y lo considera algo normal, podréis colocar la correa. Aún no la uséis. Dejad que la mascota la conozca, la arrastre, la estudie y juegue con ella. El proceso reempieza: dejad que el gato se acostumbre durante unos minutos varias veces al día, durante varios días. 
Regla 5
El gato se ha acostumbrado al arnés ya la correa. Ahora ha llegado el momento de cogerla. La mascota notará que está siendo sujetado, y esto, dado el carácter gatuno, es un momento delicado. Tirad muy suavemente y observad qué hace. Ofrecedle un premio y decidle “ven”. No esperéis que el gato os siga como un perro. Incluso cuando están entrenados, los gatos suelen corretear; pararse, comer hierba,cambiar de dirección revolcarse … es más bien el gato quien pasea al dueño que el contrario. ¡Paciencia! Seguidle por la casa poco a poco, hasta que veáis que se encuentra seguro ya gusto con su nuevo juguete. 
Regla 6
Ha llegado el día de su primer paseo. Elegiremos un momento tranquilo, por la mañana pronto o por la noche. El gato sentirá pronto que su nueva aventura es muy interesante. El aire fresco, la hierba, la tranquilidad, y que el mundo exterior está repleto de estímulos. Si habéis invertido tiempo, cariño y paciencia en los pasos anteriores, el gato comenzará a esperar este momento de placer, como un premio. Recordad que la mayoría de los gatos se toman unos días para acostumbrase a esto también. 
Regla 7
Siguen válidos los principios del condicionamiento. Cuando el gato se ha acostumbrado a su salida y la espera, en el momento de ponerle el arnés pedidle que esté quieto. Si no lo hace, no os enfadéis ni le gritéis. Simplemente no se lo pongáis. Si cedéis, aprenderá que está bien portarse de ese modo. 
Regla 8
Si el gato – estáis aún en casa – se pone a tirar, saltar, contorsionarse, dejad que haga. Permaneced parados sin tirar de la correa. Se cansará y comprenderá que no se va a ninguna parte y que no cedéis. Cuando se 
haya calmado dad un paso, pero no hacia la puerta, si bien por la casa, hasta que aprenda que no sirve que 
tire. Cada vez que tira, paraos de nuevo e ignorad le. Cuando se calme, habladle con tranquilidad y dadle un 
premio. En el momento que entendéis que está controlado y que camina tranquilamente por la casa (o el jardín) sin tirar, podréis sacarle. Cada vez que el gato tira de la correa y vosotros continuáis, estaréis reforzando su conducta. Es importante que os paréis inmediatamente cada vez que tira. En los primeros 
paseos no llegaréis muy lejos, pero, si cedéis a sus exigencias, seguirá tirando. Los gatos son muy diferentes de los perros. 
Regla 9 
Nunca arrastréis el gato tirándolo por la correa. Si se va por su camino, deteneros enseguida, dad un rápido 
y suave tirón a la correa relajándola enseguida así que vuelva a estar floja. No le deis la oportunidad de tirar. Si el gato no tira nunca, no aprenderá nunca a tirar. Así que habrá que correqirle antes de que aprenda a tirar. Lo importante a fin de poder llegar a llevar a vuestro gato con vosotros a todas partes es mucho entrenamiento, es decir, condicionarle paulatinamente a varias situaciones. Así que, incluso una vez que haya salido, estará bien seguir practicando paseos por la casa [sin tirar! (ni él ni vosotros). La razón es sencilla: la casa es su lugar seguro, con distracciones mínimas. Por lo tanto, lo mismo se aplicará fuera: entrenaremos el gato a partir de situaciones con mínimas distracciones para ir aumentando progresivamente. Al final, el gato ya no se distraerá fácilmente.
(fuente revista perros y cia)
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