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Medicos que maullan

Los perros han sido reconocidos como animales de terapia desde hace décadas, pero rara vez han sido considerados los gatos como una buena opción de animal de terapia, algo que está cambiando. Aunque se han podido encontrar gatos en los asilos de ancianos, mantenidos como mascotas y estos gatos interactúan socialmente con los residentes, raramente han sido seleccionados específicamente para la terapia.

Como todos los que han convivido con un gato saben bien, los gatos tienen una paciencia enorme con las limitaciones de la especie humana“, decía Cleveland Amory, periodista fundador de la Federación de Protectoras de Animales de Estados Unidos. Y ese conocimiento instintivo que el gato tiene de nosotros es su mejor medicina. Hay suficientes estudios médicos que confirman que el gato es beneficioso para la salud. El gato nos enseña a estar relajados con consciencia, el amigable contacto con el felino reduce el estrés, nos relaja y tranquiliza. Para que un gato se pueda emplear en terapia debe ser tranquilo, aceptar la presencia personas extrañas, tolerar que le brinden caricias diferentes tipos de personas y recibir con gusto todo tipo de demostraciones de afecto. Deben ser por tanto gatos de gran candidez, con buen autocontrol, que admitan ser tenidos en el regazo y acariciados.
Sirve tu gato?
Tu gato puede ser un buen gato para terapias si cumple estos requisitos, al margen de que cada tipo de paciente necesita un animal con características particulares: Le gusta que le acaricien, le estrechen entre los brazos y sujeten. Tiene un comportamiento que es predecible, fiable y fácil de controlar. Busca la atención y la interacción con gente nueva en entornas poco familiares. Es capaz de mantener la calma en situaciones perjudiciales o incómodasEs extrovertido, amigable y confiado. Algunas razas felinas son, en principio, muy aptas para terapia como los gatos ragdoll, persas, abisinios, somalíes y exóticos de pelo corto, en tanto que siameses y rex son demasiado nerviosos. Lo más importante es que esté bien socializado y soporte ruidos y gente sin asustarse.
Haciendose un puesto
En Estados Unidos algunas residencias de ancianos y hospitales infantiles se están empleando gatos como animales de terapia y es una alegría ver cómo los ojos de los residentes se iluminan cuando llega el animal. De hecho, un estudio reciente realizado por investigadores de la Universidad de Minnesota en Minneapolis sugiere que tener un gato podría reducir el riesgo de un ataque al corazón o un accidente cerebro vascular en casi un tercio. Los propietarios de un gato conocemos las ventajas de acariciar a nuestra mascota. Las tensiones del día desaparecen, la presión arterial disminuye y el ritmo cardiaco se regula. Los gatos de terapia proporcionan esta relajación a la gente que vive en situaciones de soledad, enfermedad y depresión. La visita
de un gato de terapia a una clínica de ancianos supone la ruptura de la rutina diaria, una invitación agradable a la alegría, el reencuentro con esa clase de amor que solamente ofrecen los animales domésticos. Los expertos señalan entre los rasgos de personalidad más importantes para los gatos de terapia que sea un animal tranquilo y estable, con alta tolerancia para lo inusual. Un gato que reacciona antes de pensar no es un gato apto para terapia. El gato terapeuta debe ser capaz de tolerar imágenes y sonidos que no son habituales, así como caricias que pueden ser diferentes, como un poco ásperaspuede ser sujetado o tirado de partes del cuerpo, una pata, la cola, fuera de lo común en el trato con el felino. Y deben ser especialmente afectuosos, ronroneando, acurrucándose en el regazo o en la cama del enfermo.
El descubrimiento de su terapeuta
La doctora Janet Ruckert, psicoterapeuta para niños durante más de 20 años y presidenta del Gestalt Therapy Institutede Los Ángeles, actualmente dirige un grupo internacional de científicos y educadores que investigan las relaciones entre las personas y los animales. Sus palabras sobre el modo en que descubrió el valor del gato como terapeuta son esclarecedoras.
“Descubrí que los animales son terapeutas natos el día que Clancy, mi gato siamés, me acompañó a la consulta. Llevaba meses trabajando con una niña de 8 años, Susan, que sufría desde el divorcio de sus padres, hacía 2 años, una depresión. Susan vivía con su madre. Me había descrito sus sentimientos de soledad y aislamiento, pero no los había relacionado directamente con la ausencia de su padre.En realidad Susan era incapaz de expresar ningún tipo de sentimiento hacia él. Me preocupaba que le costara tanto superar el trauma que le había causado perder a su padre. Pero durante esta visita se fijó en Clancy, y sonrió por primera vez en cuatro meses de terapia.Susan se sentó en el suelo, colocó el gato en su regazo, y le acarició la cabeza mientras yo le explicaba que la razón de que estuviera en la consulta era que tenía que Ilevarlo al veterinario en cuanto terminara nuestra sesión. Clancy respondió a la atención de Susan acomodándose en su regazo y emitiendo un fuerte ronroneo. Después de unos instantes y mientras seguía acariciando al gato, Susan empezó a contar a Clancy lo mucho que echaba de menos a su padre, como jugaba con ella, le leía cuentos, cómo la metía en la cama y la arropaba cada noche. Las lágrimas empezaron a correr por sus mejillas.
Tener y acariciar al animal, apreciar la suavidad y el calor de su cuerpo, hizo que salieran a la superficie sus sentimientos más profundos junto con el dolor por la pérdida de su padre y de sentirse miembro de una familia no estable. La aparición de Clancy ayudó a Susan a admitir esos sentimientos reprimidos y, en esencia, a resolverlos. Susan estaba ahora preparada para iniciar el viaje hacia una infancia feliz y normal
Trabajando con gatos
“Delta Society” es una ONG cuyo lema es mejorando la vida a través de la terapia con animales, que trabaja por mejorar las relaciones entre las personas y las mascotas. Similares fines tiene Lave on a Leash, con cerca de 900 terapeutas en todo Estados Unidos dedicados a la terapia asistida con animales. Ambas organizaciones no lucrativas son pioneras en la formación, evaluación y certificación de mascotas para su empleo en terapia. Además trabajan para aumentar la concienciación pública sobre los beneficios de la terapia con animales, incluidos los gatos.
La terapia con gatos es especialmente valiosa en los pacientes de Alzheimer, mediante la estimulación de la memoria y las emociones olvidadas. Los gatos podrían ser la elección de preferencia en el tratamiento de personas con problemas serios de movilidad, edad muy avanzada o postración en el lecho. Aunque los perros han sido tradicionalmente reclutados como los mejores animales de terapia, los gatos se emplean cada vez más. Después de todo, la ventaja de ser  capaz de ronronear tiene enorme valor, las rítmicas vibraciones de su ronroneo transmiten calma y seguridad, y al tumbarse sobre el regazo del anciano o el enfermo y dejar que su mano le acaricie el suave pelo del lomo resulta muy reconfortante: iadiés al estrés y la frustración!
 Gatos muy sociables
Pat Gonser, propietario del criadero Kintoi, está trabajando con la ONG Pets&Peopledesde 1991 para establecer criterios de crianza para la selección de gatos aptos para terapia. La idea es emplear únicamente gatos de razas específicas en consideración a que en los gatos de raza puede preverse con más facilidad el temperamento del animal, disminuyendo el nivel de incertidumbre. No todas las asociaciones comparten este criterio, algunas trabajan con gatos sin pedigrí y están obteniendo magníficos resultados. En lo que coindicen todas es en la necesidad de que los gatos sean manipulados desde el primer día de su nacimiento, esto garantiza que de adultos sean susceptibles de manipulación sin sobresaltos.
Los gatos deben tener por lo menos un año de edad antes de ser seleccionados para un programa. Esto permite evaluar que el gato haya sido correctamente sociabilizado, es amigable e interactúa con un alto número de personas en un ambiente lleno de gente. Tener completadas la totalidad de dosis de vacunas, incluida la leucemia felina y la rabia. Superar un chequeo veterinario completo que garantice su salud. Superar una serie de test o pruebas para evaluar el temperamento felino. Contar con un controlador humano (propietario o encargado) que esté familiarizado tanto con el lenguaje y comportamiento felino como con los entornas de atención de salud y tercera edad, con alta capacidad de relación social con ancianos y enfermos.
Pet&People” trabaja conjuntamente con residencias y hospitales para seleccionar los pacientes que mejor se adaptan a los criterios de una terapia asistida por animales, considerando tanto la alternativa de usar perros como gatos. Y en el caso de los felinos qué características son más deseables en razón al grupo de pacientes. Durante el periodo de tiempo que dura la terapia “Pet&People” mantiene los mismos animales guiados por el mismo controlador el mismo día de la semana y con sesiones de la misma duración. Esto ayuda al paciente a anticipar la interacción con el gato y prevé una mejor disposición.
(fuente pelo pico pata)
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Categorías:gato, revista
  1. 06/09/2010 en 11:17

    Fabulosa entrada (aunque la última parte me ha parecido horrorosa y terrible, sinceramente: ¿no pueden elegir gatos con el carácter que deseen entre los miles de millones que existen sin tener que manipularlos genéticamente?). En fin, dejando eso de lado, sobre lo que tendría mucho que añadir y supongo que hay mucho que discutir, creo incluso que todos los gatos son una terapia (no necesariamente igual para todo el mundo así como ellos tampoco son iguales, pues cada uno tiene su carácter -personas y gatos-) y yo misma lo he podido comprobar con mi primer gato, que me lo trajo el azar en momentos de vacas gordas, recogido de la calle, pero cuando lo pasé realmente mal fue no sólo mi apoyo y ayuda sino una terapia mejor que ninguna, así como mi segunda gata, adoptada, que siguen haciendo mis días más felices con la pasión que siento hacia ellos en particular y hacia los gatos y los felinos en general.
    Creo que casi todo el mundo debería poner un gato en su vida, aunque no necesitase terapia.
    Saludos después de tanto tiempo…

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